viernes 4 de septiembre de 2009

Tu mamá cocina muy bien.

'Avenida Julio Roca al 4500, por favor'. Arrancó. Había olor a pañales. A veces, en los taxis queda el olor de los pasajeros anteriores. Ayer había olor a pañales.
Llegué un poquito tarde, ya estaban todos sentados en la mesa. Fui a la cocina, dejé un taper con tiramisú que había en mi heladera y me senté.
Tu mamá cocina muy bien, siempre te dije lo mismo.
El día ese que nos conocimos, en el quiosquito de la facultad, tenías olor a suavizante en la ropa. Los pibes que viven solos no usan suavizante, por eso supuse que vivías con tu mamá, que cocina muy bien.
Corté por la mitad una bomba de papá, y el queso quedó chorreado, amorfo, baboso.
Tu hermana se limpiaba la pintura de labios con la servilleta de tela, que hace juego con los mantelitos individuales. A ella también se le chorreaba el queso, desde la comisura. Cada vez que se llevaba el vaso a la boca, lo manchaba con muzzarella y granadina.
Tu mamá no paraba de decirle que tenía una pollerita muy corta, y la señalaba con el tenedor. Entre medio me explicaba la receta de los huevos rellenos.
Tu papá se rascaba la cabeza y me ofrecía Campari con hielo.
También me enteré de que no sabés andar en bicicleta, y que el café te da gastritis.
A mi me da vergüenza llevar gente a comer a mi casa, pero parece que a vos no. Estuvo a punto de traer un álbum de fotos de cuando eras chiquito, pero la cara de tu padre creo que la intimidó un poco, así que volvió a pegar su cuerpo a la silla, y siguió hablando de cuchillos con serruchito.
Terminé de comer y fui al baño. Me miré al espejo, estaba maquillada. No podía creer estar en esa situación. Nunca antes tu casa había estado así, tu madre con esa cara, tu padre en camiseta. Ni vos ni yo estábamos preparados para semejante cambio.
Puse mi mejor cara de Laura Ingalls.
Lo único que quería era que el tiempo pase rápido, aunque la comida estaba muy rica... Tu mamá cocina muy bien.
Por la ventanita del baño, la que da al patio, se escuchaban gritos. Tu hermana lloraba porque parece que el novio la dejó.
Volví a la mesa, en la tele, el partido.
Tu hermana dejó de llorar, y se sentó en su silla.
Ya todos tenían sus platos otra vez vacíos. Salimos al patio, desataron a la vaca y empezó la cuestión. Ahí me di cuenta de que, en realidad, no todo había cambiado tanto.
Mientras vos te agarrabas la cabeza, sin poder creer que lo estaban haciendo frente a mis narices otra vez, se trepaban a la vaca, corrían y se pegaban, mientras gritaban y se reían.
Le pedí a tu hermana que me abra la puerta.
‘Muy rica la comida’.

[Gracias a la honorable Tulúm, que la tiene clara]

1 ways to say i love you:

¿Lesbiana? dijo...

Es todo tan concreto, tan familiar, que es fácil sentir que uno está ahi, porque aunque no haya vivido esa situación particular, seguro todos vivimos algo similar.

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